dissabte, 10 de desembre del 2011

It ain't in me no more

Tal vez cuando acabe The Wire -ahora voy a empezar la temporada 4 y hay un total de cinco- dedique un tiempo, un largo tiempo, a escribir un post que este a la altura. Eso me gustaria mucho. 
Por ahora solo puedo ir dejando escenas de las distintas temporadas ya visionadas que me han impresionado por un u otro motivo. Porque sus personajes las han ejecutado con brillantez, mayormente; por lo que significan en la trama, o cosas así. De momento dejo esta escena. Me llamo la atencion en este caso la mirada del soldado que abandona el juego, el gesto en su rostro, su tono de voz. 


dissabte, 19 de novembre del 2011

Budstikken -del album Fallen, lo nuevo de Burzum-

¿Que seria del black metal sin la figura de Varg Vikernes? He hablado de el largo y tendido con anterioridad. Aun con lo loco que esta es un autentico genio de la musica Black Metal. Un dios. 
Ahora estoy escuchando su ultimo trabajo, Fallen. Denota un progreso en su musica pero es un excelente trabajo. Son inolvidables los trabajos Hvis Lyset Tar Oss -con esa cancion tan descomunal, Tomhet. Solo Varg podria hacer una cancion instrumental de 14 minutos con ritmos monotonos y que a la vez sea una Masterpiece en todos los sentidos- y Filosofem, pero ahora los tiempos son otros y el ofrece calidad por igual. 

Yo destaco sobre todo la pieza Budstikken. Colosoal. 

dimecres, 16 de novembre del 2011

Into the Wild, su mejor escena

Lo mejor de la pelicula Into the Wild es el encuentro con el viejo, el "Sr. Franz". 
Personalmente vi, note, la influencia de Malick en esta gran frase en concreto, y en esta gran escena en general. La mejor de la pelicula, no tengo dudas.

"When you forgive, you love. And when you love, God's light shines on you"

dissabte, 5 de novembre del 2011

Breaking Bad S04E10 - Salud: una secuencia perfecta


Antes de nada, como yo no soy critico de cine, ni nada por el estilo, esto es, de nuevo, una vision muy particular. Sin pretensiones de ningun tipo.



Esta es probablemente una secuencia perfecta, aun con sus defectos. La vimos en el capuitulo 10 de la 4rta temporada de Breaking Bad, cuando Gustavo Fring, agobiado por la presion del cártel toma una drastica decision. 

Los defectos vienen a quedar en poca cosa porque estan enmarcados en algo, que en su conjunto, acaba siendo mucho mayor: el impacto de lo que sucede, la buena interpretacion, los planos excelentemente escogidos, incluso la musica.

Dejemos de lado que al cártel probablementeno no le hubiera sucedido lo que le sucede aquí, ese desenlace. Probablemente Gus no hubiera durado ni cinco minutos, aun sin que el cártel hubiera imaginado que todo era una trampa. Dejemos de lado tambien ese horrible acento español de Gus. Yo incluso le doy la vuelta y le veo la gracia.

Antes de analizar la secuencia, una mencion: El personaje de Don Eladio. Ya me sorprendio en el episodio donde se nos enseña el flashbackde Gustavo. Eso son otros trece minutos de gloria de la serie. Pero aquí Don Eladio lo borda. No es facil, en mi opinion, caracterizar al gran jefe del cártel mexicano. Podria resultar una figura un tanto esterotipada, pero Don Eladio se saca esta... digamos etiqueta o presion, y le da la vuelta para ofrecernos una impagable actuacion, con, sobretodo, una forma de moverse y de hablar que me dejan sin palabras.

La secuencia comienza muy bien con un reflejo de Gus en la piscina de Don Eladio. Una piscina que nos es familiar, donde sucedio algo que Gus todavia no ha perdonado. De donde emana todo lo que va a pasar.
Solo Gus y Mike saben que es lo que alli se va a cocer. Jesse Pinkman no sabe nada, mucho mejor asi. 

Entonces aparaece Don Eladio, con todos su capos. Ya se masca la tension en su saludo a Gus. 

"-Ven.-" (con sutil gesto de la mano incluido) es demoledor. 

"-Cuanto me alegra que finalmente llegases a la razon.-"

Cuando Gus le introduce a Jesse, otra vez Done Eladio lo borda. Ya se adivina en este personaje, como no podia ser de otra manera, su doble rasero (que no doble moral). Va a ser duro , y mucho, cuando sea preciso. Cuando algo interfiera en los negocios. 
Todo lo que le dice a Jesse es un gozo. Es manera de decir las cosas. Tremendo.

Pero lo mejor viene con su reaccion al ver el regalo que esta sobre la mesita, el regalo que le trae Gus. 

"-Y que hay alla? Que es eso? Un regalo?-" [...] "-No, imposible! Zafiro añejo.-"

Pedazo de reaccion de Don Eladio a tal regalo. Aun con la palpable desconfianza existente.
Tal vez se entienda mas a un personaje como Don Eladio cuando le dice eso al mayordomo que sirve el tequila. 

"-Si riegas una gota, te corto la mano-" seguido por una malevola risita que advierte que va muy en serio.

Tras el brindis, todo esta hecho, pero aun hay peligro. La secuencia pierde, por su manera de ser concebida, un tanto de fuerza. Pero de manera necesaria. Ahora bien, todo vuelve repentino a su lugar cuando otra vez Don Eladio toma la palabra para dirigirse a Gus. En esta ocasion, y de forma nada predecible, Done Eladio le da algunas explicaciones a Gus. Es tremendo de nuevo como realiza el discurso Don Eladio, con que conviccion actua, con esa forma de hablar y sus gestos faciales. Impresionante de nuevo. 

"-No hay lugar aquí para las emociones-" [...] "-Los negocios son los negocios-".

En ese punto, aun el espectador tiene dudas, o no se acaba de creer, lo que esta por venir. Pero tras la visita de Gus al baño todo queda ya sentenciado, tambien para el espectador. Solo queda ver como se desarrolla. Y lo hace de manera sublime.

La secuencia de Gus en el baño no res gratuita. Aun siendo lo que ha llevado a cabo su ultima intentona de mantener su negocio, lo tiene todo bajo control. Para el es como jugar su ultima carta, y aun asi es capaz de mantener esa frialdad. 
Tras la vuelta a la piscina ya Don Eladio esta agonizando y acaba en cayendose en la piscina, ahogado. Brillante hasta el ultimo momento, Don Eladio nos deleita con una caida al agua sublime. Poca broma ahí, hasta en eso lo borda.

Pero una secuencia como esta, como la que estoy narrando, tenia que terminar con un maximo, con un destello. Y este nos lo da Gus con su discurso final. Con su mensaje de advertencia. 
En es punto, mientras dura el contundente mensaje de Gus, los planos seleccionados son excelsos, destacando sobretodo el plano aereo donde los vemos a todos muertos, donde vemos toda la piscina, donce el viento sopla.

Ahora bien, lo realmentre impactante es lo que dice Gus, y la culminacion del discurso 

"-O vengan a pelear conmigo, y mueran!!-". 

Ni siquera importa su horrible pronunciacion del castellano. 

Mas alla de eso, la huida del lugar. Jesse Pinkman juega su papel salvandoles el culo a Gus y Mike. Y por gustarme, hasta el ultimo plano, el coche que cogen para largarse a toda velocidad y el ruido del motor de estar pisando el acelerador a fondo.

Una secuencia que es un compendio. Absolutamente brillante. Para mi, perfecta en toda su concepcion.






dimarts, 25 d’octubre del 2011

La flaqueza del coronel Tall, por Adrián Massanet

A razón del último post publicado, tuve una conversación via twitter con Adrián Massanet. A él lo "conocí" en Blog de Cine, en el cual escribía hasta hace poco, y donde dejó una seria huella, bien lo saben los asiduos a ese blog. Ahora lo podemos leer aquí.

Encontramos algunas diferencias en cuanto a la percepción del personaje, aunque yo creo que también muchas similitudes. La cosa acabó derivando a lo que viene ser el post de hoy, una visión general de Adrián en forma de texto sobre el personaje del coronel Tall. Para mi es una satisfacción que aceptara escribir y publicarlo aquí, humilde blog de carácter muy personal, como bien sabeis. Satisfacción porque Adrián es una persona que escribe, para mi gusto, muy y muy bien, así como el hecho de disponer de una elevada capacidad de reflexión, si cabe, mas admirable aún.

Gracias Adrián.

La flaqueza del coronel Tall

De entre los numerosos personajes de 'La delgada línea roja' ('The Thin Red Line', Terrence Malick, 1998), el más oscuro y aterrador es, con muchísima diferencia, el que interpreta Nick Nolte con toda la potencia de su eminente talento. Este actor superdotado da vida al coronel Tall, que viene a ser lo más parecido a un demonio en las imágenes de la película, mientra que el capitán Staros (el siempre fabuloso Elias Koteas) supondría su némesis, el ángel de la película, el que se sacrifica por los demás, el que antepone las vidas de sus soldados a sus medallas como oficial. Tall no piensa más que en sí mismo.
Malick lo dibuja como un oficial de mediana edad que se ve ante la última oportunidad de su carrera para lograr algo grande (en su concepto de grandiosidad, claro), haciendo lo que sea necesario, sin el menor escrúpulo, para alcanzar la victoria en el importantísimo enclave bélico de Guadalcanal, que decidiría el futuro de la primacía en el Pacífico durante la II Guerra Mundial. En su ambición desmesurada se revela como un táctico incapaz de escuchar a su capitán y dispuesto a ofrecer una gran batalla en cambo abierto, donde sabe que muchos de sus hombres serán masacrados por las ametralladoras japonesas, muy bien dispuestas a lo largo de las colinas. Lo de menos son las bajas. Lo crucial es hacerse con los méritos y aplastar al enemigo.
Como otros personajes, escuchamos su voz interior (muy diferente de una “voz en off” convencional, que se emplea muchas veces para narrar los acontecimientos), que habla de cuestiones muy diferentes a las esperadas: su búsqueda de amor, su sentimiento de soledad y abandono, su sentimiento de culpa, su laberinto emocional interior. Luego, cuando habla, quiere impresionar sobre su erudición en griego o sobre su supuesta inteligencia psicológica cuando decide malgastar las baterías de artilleros para dar relativos ánimos a sus tropas y aún más relativos desánimos a sus enemigos. No dudará en quitar el mando a Staros y en dárselo a un nuevo delfín al que también traicionará. No tendrá el menor reparo en privar de agua a sus hombres, pero al final, en su última imagen, le veremos casi roto, exhalando un largo y doloroso suspiro. Ya no oímos su voz interior. Quizá ya no le quede nada de ella.
¡Qué terrible la discusión por radio con su capitán! Se convierte en un monstruo furibundo e impotente ante una dignidad que él nunca ha sabido sostener. Sus voz más que gritar ruge. Su rostro rojo por la ira. Las venas marcando sus sienes y su cuello. Jamás en la historia del cine se ha visto a un coronel más abyecto y, al mismo tiempo, más humano.

Texto de Adrián Massanet.

A proposito del ultimo parrafo dejo la impagable escena a la que se refiere, aunque lamentablemente no la he conseguido en version original subtitulada.