Atraveso Dor—nu—Fauglith como un viento entre el polvo, y aquellos que alcanzaban a verlo pasar huian azorados, creyendo que habia llegado el mismo Oromë; porque corria dominado por una colera enloquecida, y los ojos le brillaban como los ojos de los Valar.
diumenge, 5 d’octubre del 2008
Este es el nombre con el que firmo todos los posts, el nombre por el que la mayoria de los lectores me conocen. Detras de los cuentos de El Silmarillion se esconde un mundo de epica y nostalgia. Es extraño pero me encanta como Tolkien logra envolverme completamente en su subcultura. Y Summoning es la banda sonora perfecta. Para algunos puede suponer una narrativa excesiva, obviamente no pretendo engancharos a su obra, sino que queria transmitirlo como lo que es para mi, algo que me apasiona.
Concretamente La historia de Fingolfin es la que mas me gusta porque el fue el unico quien se atrevio y llego a desafiar a Melkor. Fingolfin siempre fue el mas valiente.
La personalidad de Melkor abarca muchas facetas del mundo actual. Las ansias de poder.
Entre Elfos siempre hubo muchos conflictos, mas de los que se podrian pensar con solo leer la obra, y muchos de ellos orquestrados por el mismo Melkor.
Es por eso que los actos de Fingolfin destacan, para mi, por sobre de los demas Elfos.
El fue directamente a la fuente, y fue solo a sabiendas que el exito no era posible, y en su desespero logro immortalizar sus actos.
Consiguio ser el mas grande de todos los Elfos.
Habra mas historias de El Silmarillion, como bien podriais adivinar.
dijous, 2 d’octubre del 2008
La historia de Fingolfin (y XIII)
Asi, la gran fortaleza sobre la Colina de Himring no pudo ser tomada, y muchos de los mas valientes que quedaban aun, tanto del pueblo de Dorthonion como de las fronteras orientales, se juntaron alli para ir al encuentro de Maedhros; y durante un tiempo el cerro una vez mas el Paso de Aglon, de modo que los Orcos no pudieron penetrar en Beleriand por ese camino.
Pero abrumaron a los jinetes del pueblo de Fëanor en Lothlann, pues hacia alli marcho Glaurung, y paso por la Hondonada de Maglor, y destruyo todas las tierras entre los brazos del Gelion. Y los Orcos tomaron la fortaleza de las laderas occidentales del Monte Rerir y devastaron toda Thargelion, la tierra de Caranthir; y contaminaron el Lago Helevorn. De alli cruzaron el Gelion con fuego y terror y penetraron profundamente en Beleriand Oriental.
Llego entonces a Hithlum la nueva de la caída de Dorthonion y la derrota de los hijos de Finarfin y el exilio de los hijos de Fëanor, expulsados de sus tierras.

Fingolfin al encuentro de Morgoth
Entonces vio Fingolfin lo que era para el la ruina total de los Noldor, y la derrota de sus casas mas alla de toda recuperacion; y lleno de desesperacion y de furia, monto a Rochallor, su gran caballo, y cabalgo solo sin que nadie pudiera impedirselo.
Atraveso Dor—nu—Fauglith como un viento entre el polvo, y aquellos que alcanzaban a verlo pasar huian azorados, creyendo que habia llegado el mismo Oromë; porque corria dominado por una colera enloquecida, y los ojos le brillaban como los ojos de los Valar.
Asi pues, llego solo a las puertas de Angband, e hizo sonar su cuerno, y golpeo una vez mas las puertas de bronce, y desafio a Morgoth a un combate singular. Y Morgoth salio.
Esa fue la ultima vez durante esas guerras que Morgoth cruzo las puertas de su fortaleza, y se dice que no acepto el desafio de buen grado; porque aunque su poder era mayor que todas las cosas de este mundo, solo el entre los Valar conocia el miedo. Pero no podia negarse a aceptar el desafio delante de sus propios capitanes; pues la aguda musica del cuerno de Fingolfin resonaba en las rocas, y su voz llegaba penetrante y clara hasta las profundidades de Angband; y Fingolfin llamo a Morgoth cobarde y señor de esclavos.
Morgoth sale al encuentro con Fingolfin
Por lo tanto Morgoth salio, subiendo lentamente desde el trono profundo, y el sonido de sus pisadas era como un trueno bajo tierra. Y salio vestido con una armadura negra; y se erguia ante el Rey como una torre coronada de hierro y el vasto escudo, negro y sin blason, arrojaba una sombra de nubes tormentosas.
Pero Fingolfin brillaba debajo como una estrella; porque la cota de malla era de hilos de plata entretejidos, y en el escudo azul llevaba cristales incrustados; y desenvaino la espada, Ringil, que relucio como el hielo.
Entonces Morgoth esgrimio el Martillo de los Mundos Subterraneos, llamado Grond, lo alzo bruscamente, y lo hizo caer como un rayo de tormenta.
Morgoth empuña el martillo Grond mientras Fingolfin empuña a la espada Ringil
Pero Fingolfin salto a un lado, y Grond abrio un gran boquete en la tierra, de donde salian humo y fuego. Muchas veces intento Morgoth herirlo y otras tantas Fingolfin esquivo los golpes, como relampagos lanzados desde una nube oscura; e hirio a Morgoth con siete heridas, y siete veces lanzo Morgoth un grito de angustia, mientras los ejercitos de Angband caian de bruces consternados, y el eco de los gritos resonaba en las Tierras Septentrionales.
Pero por fin el Rey se fatigo, y Morgoth lo abatio con el escudo. Tres veces cayo el Rey de rodillas y tres veces se volvio a levantar con el escudo roto y el yelmo mellado. Pero la tierra estaba desgarrada en boquetes todo alrededor, y el Rey tropezo y cayo de espaldas ante los pies de Morgoth; y le puso Morgoth el pie izquierdo sobre el cuello, y el peso era como el de una montaña derrumbada. No obstante, en un ultimo y desesperado intento, Fingolfin golpeo con Ringil y rebano el pie, y la sangre mano negra y humeante y lleno los boquetes abiertos por Grond.
De este modo perecio Fingolfin, Rey Supremo de los Noldor, el mas orgulloso y valiente de los reyes Elfos de antaño. Los Orcos no se jactaron de ese duelo ante las puertas; ni tampoco lo cantan los Elfos, pues tienen una pena demasiado profunda. No obstante, la historia se recuerda todavia, porque Thorondor, Rey de las Aguilas, llevo la nueva a Gondolin y a Hithlum, a lo lejos.

Fingolfin y Morgoth en plena lucha
Y Morgoth levanto el cuerpo del Rey Elfo y lo quebro, y se lo habria arrojado a los lobos; pero Thorondor se precipito desde su nido en las cumbres de Crissaegrim, se lanzo sobre Morgoth y le desfiguro la cara. La embestida de las alas de Thorondor era como el ruido de los vientos de Manwë, y aferro el cuerpo con sus garras poderosas y elevandose de subito por sobre los dardos de los Orcos, se llevo al Rey consigo. Y lo puso sobre la cima de una montaña que daba desde el norte sobre el valle escondido de Gondolin; y Turgon construyo un alto tumulo de piedras sobre su padre.
Ningun Orco se aventuro luego a pasar por el monte de Fingolfin ni se atrevio a acercarse a la tumba, hasta que el destino de Gondolin se hubo cumplido, y la traicion aparecio entre los suyos. Morgoth renqueo siempre de un pie desde ese dia, y el dolor de las heridas no se le curo nunca y en la cara llevaba la cicatriz que Thorondor le habia hecho.
Grande fue el duelo en Hithlum cuando se supo la caida de Fingolfin, y Fingon, lleno de afliccion, se convirtio en señor de la casa de Fingolfin y el reino de los Noldor; pero a su joven hijo Ereinion (que se llamo luego Gil-galad) lo envio a los Puertos.
diumenge, 14 de setembre del 2008
Ahora bien, Fingolfin, Rey del Norte y Rey Supremo de los Noldor, al ver que su pueblo se habia hecho numeroso y fuerte y que los Hombres aliados suyos eran muchos y valerosos,penso una vez mas en atacar Angband; porque sabia que vivian en peligro mientras no completaran el circulo del Sitio, y Morgoth pudiera trabajar libremente en las minas profundas inventando males que nadie era capaz de adivinar antes de que el los revelara.
Este proposito era pertinente de acuerdo con lo que el sabia; porque los Noldor no comprendian todavia la fuerza del poder de Morgoth, ni entendian que si libraban solos una guerra contra el no habia la menor esperanza de triunfo, fuera que la apresuraran o la demoraran. Pero porque la tierra era hermosa y sus reinos vastos, la mayor parte de los Noldor estaban satisfechos con las cosas tal como eran, confiando en que durarian, y retrasaban un ataque en el que sin duda moririan muchos, fuera en la victoria o en la derrota. Por tanto, estaban poco dispuestos a escuchar a Fingolfin, y los hijos de Fëanor, por aquel tiempo, menos que nadie. Entre los jefes de los Noldor, solo Angrod y Aegnor pensaban como el rey; porque vivian en regiones desde donde podia verse Thangorodrim, y nunca olvidaban la amenaza de Morgoth. De este modo, los planes de Fingolfin no llegaron a nada, y la tierra aun tuvo paz por un tiempo.
Pero cuando la sexta generacion de Hombres despues de Bëor y Marach no habia alcanzado aun la plenitud de la madurez, habiendo transcurrido por entonces cuatrocientos cincuenta y cinco años desde la llegada de Fingolfin, sucedio el mal que por tanto tiempo habian temido, pero mas terrible y repentino todavia que en sus miedos mas oscuros. Porque Morgoth habia preparado su fuerza en secreto y durante largo tiempo, mientras la malicia de su corazon no dejaba de aumentar y su odio por los Noldor se hacia mas amargo; y deseaba no solo acabar con sus enemigos, sino tambien destruir y mancillar las tierras que habian tomado y embellecido. Y se dice que su odio pudo mas que su prudencia, de modo que si solo hubiera aguardado un tiempo mas, hasta estar bien preparado, los Noldor habrian sido aniquilados porcompleto. Pero tomo demasiado a la ligera el valor de los Elfos, y a los Hombres no daba todavia ninguna importancia.
Llego el tiempo del invierno, cuando la noche era oscura y sin luna; y la amplia llanura de Ardgalen se extendia en la sombra bajo las frias estrellas, desde los fuertes en las colinas de los Noldor hasta el pie de Thangorodrim. Las hogueras ardian debilmente y los guardianes eran escasos; pocos velaban en los campamentos de los jinetes de Hithlum. Entonces, de pronto, Morgoth envio desde Thangorodrim caudalosos rios de llamas que mas rapidos que Balrogs se esparcieron por toda la llanura; y las Montañas de Hierro eructaban fuegos venenosos de muchos colores y el humo descendia por el aire, y era mortal. Asi perecio Ard-galen, y el fuego devoro sus hierbas convirtiendola en un baldio quemado y desolado, de aire polvoriento y sofocante, yermo y sin vida. Desde entonces cambio de nombre y se llamo Anfauglith el Polvo Asfixiante. Alli tuvieron tumba sin techo montones de huesos chamuscados; porque en ese incendio perecieron muchos de los Noldor que no pudieron llegar a las colinas y fueron atrapados por la precipitacion de las llamas. Las alturas de Dorthonion y Ered Wethrin detuvieron los fogosos torrentes, pero los bosques sobre las laderas que daban a Angband ardieron todos, y el humo confundio a los defensores. Asi empezo la cuarta de las grandes batallas, Dagor Bragollach, la Batalla de la Llama Subita.

Glaurung el dorado, Padre de los Dragones
Al frente de ese fuego avanzo Glaurung el dorado, Padre de los Dragones, ya entonces en a plenitud de su poder, y con un sequito de Balrogs; y detras de ellos venian los ejercitos negros de los Orcos, en multitudes que los Noldor no habian visto ni imaginado jamas. Y atacaron las fortalezas de los Noldor y quebrantaron el sitio en torno a Angband y mataban a los Noldor y a sus aliados, los Elfos Grises y los Hombres, en cualquier sitio que los encontraran. Muchos de los mas vigorosos de los enemigos de Morgoth fueron destruidos en los primeros dias de combate, sorprendidos y dispersos e imposibilitados de unir sus fuerzas.
Desde entonces la guerra nunca ceso del todo en Beleriand; pero la Batalla de la Llama Subita se dio por concluida con la llegada de la primavera, cuando disminuyo la feroz embestida de Morgoth.
De este modo termino el Sitio de Angband; y los enemigos de Morgoth fueron dispersados y separados los unos de los otros. La mayor parte de los Elfos Grises huyo hacia el sur y abandono la guerra del norte; muchos fueron recibidos en Doriath, y el reino y la fuerza de Thingol se hicieron mas grandes en ese tiempo, pues el poder de la Reina Melian se habia extendido mas alla de las fronteras y el mal no podia penetrar aun en ese reino escondido.Otros se refugiaron en las fortalezas junto al mar, y en Nargothrond; y algunos huyeron y se ocultaron en Ossiriand, o atravesaron las montañas, errando sin casa en la intemperie. Y el rumor de la guerra y del quebrantamiento del Sitio llego a oidos de los Hombres en el este de la Tierra Media.
Los hijos de Finarfin fueron los que mas sintieron la pujanza del ataque, y Angrod y Aegnor murieron alli, y junto a ellos cayeron Bregolas, señor de la casa de Bëor, y gran parte de los guerreros de ese pueblo. Pero Barahir, el hermano de Bregolas, estaba en una batalla que se libraba mas hacia el oeste, cerca del Paso del Sirion. Alli el Rey Finrod Felagund, que se apresuraba desde el sur, quedo aislado con unos pocos de los suyos y fue rodeado en el Marjal de Serech; y habria sido muerto o tomado prisionero, pero acudio Barahir con los mas valientes de sus hombres y lo rescató levantando un muro de lanzas alrededor, y se abrieron paso entre las tropas enemigas, y abandonaron el campo de batalla aunque con grandes perdidas.
Así escapo Felagund, y volvio a su profunda fortaleza de Nargothrond; pero hizo unJuramento de amistad eterna y de ayuda en toda necesidad a Barahir y a su gente, y como prenda del juramento le dio su anillo. Barahir era ahora por derecho señor de la casa de Bëor, y regreso a Dorthonion; pero la mayor parte del pueblo escapo y se refugio, abandonando sus hogares, en la fortaleza de Hithlum.

El Anillo de Barahir, que luego heredo Aragorn.
Tan grande fue la embestida de Morgoth, que Fingolfin y Fingon no pudieron acudir en ayuda de los hijos de Finarfin; y los ejercitos de Hithlum fueron rechazados con grandes perdidas hasta las fortalezas de Ered Wethrin, y apenas consiguieron defenderlas de los ataques de los Orcos. Ante los muros de Eithel Sirion cayo Hador, el de Cabellos Dorados, en la defensa de la retaguardia del señor Fingolfin, a la edad de sesenta y seis años; y con el cayo Gundor, su hijo menor, atravesado por muchas flechas; y fueron llorados por los Elfos.
Entonces Galdor el Alto sucedio como señor a su padre. Y por causa de la fortaleza y la altura de las Montañas Sombrias que resistieron el torrente de fuego, y el valor de los Elfos y de los Hombres del Norte, que ni Orcos ni Balrogs pudieron vencer, Hithlum no fue conquistada y amenazo el flanco del ataque de Morgoth; pero un mar de enemigos separo a Fingolfin de su gente.
dilluns, 28 de juliol del 2008
Cuando veinte años del Sol hubieron pasado, Fingolfin, Rey de los Noldor, celebro una gran fiesta; y fue en primavera cerca de los Estanques de Ivrin, donde nacia el Rio Narog, pues alli las tierras eran verdes y hermosas al pie de las Montañas de la Sombra que los escudaban del norte. La alegria de esa fiesta se recordo mucho tiempo en los posteriores dias de dolor; y se la llamo Mereth Aderthad, la Fiesta de la Reunion.
A ella asistieron muchos capitanes y gente de Fingolfin y Finrod; y los hijos de Fëanor Maedhros y Maglor con guerreros de la Frontera Oriental; y tambien asistieron muchos Elfos Grises, gente errante de los bosques de Beleriand y de los Puertos, con Círdan, su señor. Hasta asistieron Elfos Verdes de Ossiriand, la Tierra de los Siete Rios, que se extendia muy lejos, bajo los muros de las Montañas Azules; pero de Doriath solo vinieron dos mensajeros, Mablung y Daeron, portadores de los saludos del rey.
En Mereth Aderthad se celebraron de buen grado multiples consejos, y se oyeron juramentos de alianza y amistad; y se dice que en esta fiesta la gente hablo sobre todo la lengua de los Elfos Grises, aun los mismos Noldor, pues aprendieron de prisa el idioma de Beleriand; en cambio los Sindar eran lentos en dominar la lengua de Valinor. El corazon de los Noldor estaba henchido y lleno de esperanzas, y a muchos de entre ellos les parecio que las palabras de Fëanor tenian ahora justificacion, cuando les aconsejo buscar libertad y hermosos reinos en la Tierra Media; y en verdad siguieron luego largos años de paz, mientras un cerco de espadas defendia Beleriand de la maldad de Morgoth, que ya no tenia poder sino dentro de sus propias estancias. En aquellos dias habia alegria bajo el nuevo Sol y la nueva Luna, y toda la tierra estaba complacida; pero la Sombra aun meditaba en el norte.
Y cuando otra vez hubieron transcurrido treinta años, Morgoth, al que sus espias comunicaron que los señores de los Noldor andaban errantes sin pensar en la guerra, decidio poner a prueba la fortaleza y la vigilancia del enemigo.
Una vez mas, sin advertencia previa, recurrio a sus poderes, y de pronto hubo terremotos en el norte, y salio fuego de fisuras abiertas en la tierra, y las Montañas de Hierro vomitaron llamaradas; y los Orcos pulularon en la llanura de Ard-galen. Desde alli descendieron por el Paso del Sirion al oeste, y al este irrumpieron en la tierra de Maglor, por la hondonada que corre entre las colinas de Maedhros y los macizos de las Montañas Azules.
Pero Fingolfin y Maedhros no dormian, y mientras otros perseguian a los Orcos dispersos que erraban por Beleriand haciendo gran daño, ellos se precipitaron desde ambos flancos sobre el ejercito principal que atacaba entonces a Dorthonion; y derrotaron a los siervos de Morgoth, y yendo tras ellos por Ard-galen los destruyeron por completo, hasta el ultimo y el menor, a la vista de los portales de Angband. Esa fue la tercera gran batalla de las Guerras de Beleriand, y se la llamo Dagor Aglareb, la Batalla Gloriosa.

Mapa de Beleriand (click para ampliar)
Fue una victoria, pero tambien una advertencia; y los principes la tuvieron en cuenta, y fortalecieron la alianza y pusieron mas centinelas, e iniciaron el Sitio de Angband, que duro casi cuatrocientos años del Sol. Por largo tiempo, despues de la Dagor Aglareb, ninguno de los siervos de Morgoth se aventuro fuera de los portales, pues temian a los señores de los Noldor; y Fingolfin se jacto de que si no mediaba traicion entre ellos mismos, Morgoth nunca quebrantaria otra vez la alianza de los Eldar ni los sorprenderia inadvertidos.
Pero los Noldor no pudieron apoderarse de Angband, ni recuperar los Silmarils; y la guerra nunca ceso por completo en todos esos años del Sitio, pues Morgoth concebia nuevos males, y de vez en cuando poma a prueba a los sitiadores. Tampoco era posible mantener la fortaleza de Morgoth rodeada por completo; porque las Montañas de Hierro, en cuyas enormes laderas curvas se alzaban las torres de Thangorodrim, la defendian por ambos lados y eran impenetrables para los Noldor a causa del hielo y la nieve. Por tanto, en la retaguardia y en el norte Morgoth no tenia enemigos, y por ese camino los espias salian a veces y llegaban por multiples desvios a Beleriand. Y deseando por sobre todo sembrar el miedo y la desunion entre los Eldar, ordenaba a los Orcos que atraparan vivo a cualquiera de ellos y lo llevaran encadenado a Angband; y a algunos el terror de los ojos de Morgoth les intimidaba de tal manera que no necesitaban cadenas, y andaban siempre atemorizados y dociles. De este modo se entero Morgoth de mucho de lo sucedido a partir de la rebelion de Fëanor, y se regocijo viendo alli la semilla de muchas disensiones entre los Eldar.
Cuando casi cien años habian transcurrido desde la Dagor Aglareb, Morgoth intento sorprender a Fingolfin (porque tenia conocimiento de la vigilancia de Maedhros); y envio un ejercito al norte blanco, y las tropas se volvieron hacia el oeste, y luego hacia el sur, y llegaron a las costas del Estuario de Drengist por la ruta que Fingolfin habia seguido desde el Hielo Crujiente. De ese modo penetrarian en el reino de Hithlum desde el oeste; pero fueron descubiertos a tiempo y Fingon cayo sobre ellos entre las colinas, en el nacimiento del Estuario, y la mayor parte de los Orcos fueron arrojados al mar. No se la llamo una gran batalla, pues la tropa de los Orcos habia sido poco numerosa, y solo una parte del pueblo de Hithlum lucho alli.
Pero luego hubo paz durante muchos años, y Angband no ataco nunca abiertamente, porque advertia Morgoth que los Orcos no eran rivales para los Noldor; y busco en su corazon nuevo consejo.
Entonces, Fingon, principe de Hithlum, cabalgo hasta el dragon junto con arqueros montados y lo rodeo con un anillo de rapidos jinetes; y Glaurung no pudo soportar los dardos, pues era aun debil de armadura, y huyo de vuelta a Angband y no volvio a salir de alli en mucho tiempo. Fingon gano grandes alabanzas y los Noldor se regocijaron; porque pocos entendieron el significado y la amenaza de esta nueva criatura. Pero a Morgoth le disgustaba que Glaurung se hubiera manifestado demasiado pronto; y a su derrota siguio la Larga Paz de casi doscientos años. En todo ese tiempo solo hubo refriegas en las fronteras, y toda Beleriand prospero y se enriquecio. Detras de la guardia de los ejercitos los Noldor levantaron torres y edificios, y muchas otras cosas hermosas hicieron en aquel entonces, y poemas e historias y libros de sabiduria. En muchos sitios de la tierra los Noldor y los Sindar se fundieron en un solo pueblo y hablaron la misma lengua; pero esta diferencia siguio habiendo entre ellos: los Noldor eran mas poderosos de mente y cuerpo, y mas grandes guerreros y mas sabios, y edificaban con piedra y amaban las pendientes de las colinas y las tierras abiertas, pero los Sindar tenían una voz más hermosa, y eran mas habiles en la musica, exceptuando a Maglor hijo de Fëanor; y amaban los bosques y las orillas de los rios; y algunos de los Elfos Grises erraban aun sin morada fija por sitios remotos, e iban siempre cantando.
dimecres, 2 de juliol del 2008
Pero aun a la hora de la muerte de Fëanor llego una embajada de Morgoth en la que se reconocia derrotado y ofrecia terminos de paz, la entrega incluso de uno de los Silmarils.
Entonces Maedhros el Alto, el hijo mayor, aconsejo a sus hermanos que fingieran interesarse en las tratativas y se reunieran con los emisarios de Morgoth en el sitio indicado; pero a los Noldor les importaba entonces tan poco la buena fe como al mismo Morgoth.
Por lo que cada embajada acudio con mas fuerzas de las convenidas; pero mayores fueron las enviadas por Morgoth, y habia Balrogs presentes.
Maedhros cayo en una emboscada y todos sus acompañantes fueron muertos; pero el mismo fue llevado con vida a Angband por orden de Morgoth.
Por tanto, Morgoth tomo a Maedhros y lo colgo de lo alto de un precipicio de Thangorodrim, y lo sujeto a la roca por la muñeca de la mano derecha con una banda de acero.

Maedhros atado en Thangorodrim con Fingon y Thorondor al rescate (click para ampliar)
Ahora bien, llego el rumor al campamento en Hithlum de la marcha de Fingolfin y de sus seguidores, que habian cruzado el Hielo Crujiente; y todo el mundo estaba entonces asombrado por la llegada de la Luna. Pero cuando las huestes de Fingolfin entraron en Mithrim, el Sol se levanto flameante en el oeste; y Fingolfin desplego los estandartes azules y plateados, e hizo sonar los cuernos, y las flores se abrieron delante de el mientras marchaba, y las edades de las estrellas habian concluido.
Ante la elevacion de la gran luz, los siervos de Morgoth huyeron a Angband, y Fingolfin avanzo libremente a traves de la fortaleza de Dor Daedeloth mientras el enemigo se escondia bajo tierra.
Entonces los Elfos golpearon las puertas de Angband y el reto de las trompetas sacudio las torres de Thangorodrim; y Maedhros las oyo en medio de su tormento y grito con fuerza, pero la voz se le perdio entre los ecos de la montaña.
Pero Fingolfin, de otro temperamento que Fëanor, y cansado de los engaños de Morgoth, se retiro de Dor Daedeloth y volvio hacia Mithrim, porque habia oido nuevas de que alli encontraria a los hijos de Fëanor, y deseaba tambien tener por escudo las Montañas de la Sombra mientras sus gentes descansaban y se fortalecian; porque habia comprobado el poder de Angband, y pensaba que no caeria solo con el sonido de las trompetas. Por lo tanto, al llegar al fin a Hithlum, levanto su primer campamento y morada junto a las orillas septentrionales del Lago Mithrim.
No habia amor por la Casa de Fëanor en el corazon de los que seguian a Fingolfin, pues grande habia sido la agonia de los que soportaron el cruce del Hielo, y Fingolfin consideraba a los hijos complices del padre. Era posible entonces que las huestes se enfrentaran; pero aunque habian tenido graves perdidas a lo largo del camino, el pueblo de Fingolfin y de Finrod hijo de Finarfin, era aun mas numeroso que los seguidores de Fëanor, y estos ahora se retiraron mudandose a las orillas australes; y el lago se extendia entre ellos. Mucha de la gente de Fëanor se habia arrepentido en verdad del incendio de Losgar, y estaban asombrados por el valor con que los amigos abandonados habian cruzado el Hielo del Norte; y les habrian dado la bienvenida, pero callaron por vergüenza.
Asi, a causa de la maldicion que pesaba sobre ellos, los Noldor nada hicieron mientras Morgoth vacilaba, y el miedo a la luz era nuevo y fuerte entre los Orcos. Pero Morgoth salio al fin de su ensimismamiento, y rio al descubrir que sus enemigos estaban divididos. Y en los abismos de Angband ordeno que se hiciesen grandes humos y vapores, y estos salieron por los picos hediondos de las Montañas de Hierro, y alcanzaron a verse en Mithrim, manchando los aires brillantes de las primeras mañanas del mundo. Un viento vino del este y los llevo sobre Mithrim oscureciendo el nuevo Sol; y descendieron, y serpentearon por los campos y las hondonadas, y se tendieron sobre las aguas de Mithrim, lobregos y ponzoñosos.
Entonces Fingon el Valiente, hijo de Fingolfin, resolvio poner remedio a la querella que dividia a los Noldor antes de que el Enemigo estuviera pronto para la guerra; porque la tierra temblaba en el norte con el trueno de las herrerias subterraneas de Morgoth.
Tiempo atras, en la beatitud de Valinor, antes de que Melkor fuera desencadenado, o las mentiras los separaran, Fingon habia tenido una estrecha amistad con Maedhros; y aunque no sabia aun que Maedhros no habia olvidado el incendio de las naves, el recuerdo de la vieja amistad le atormentaba el corazon.
Entonces hizo algo que siempre se recordaria entre las hazañas de los principes de los Noldor: solo y sin pedirle consejo a nadie se lanzo al encuentro de Maedhros; y ayudado por la oscuridad que el mismo Morgoth habia extendido alrededor, llego invisible a la fortaleza del Enemigo.
Trepo muy arriba hasta las salientes de Thangorodrim, y con templo desesperado la desolacion de la tierra; pero no encontro paso ni hendidura por la que pudiera entrar en la fortaleza de Morgoth. Entonces, desafiando a los Orcos, que acobardados todavia se ocultaban en las oscuras bovedas subterraneas, tomo el arpa y canto un canto de Valinor compuesto antaño por los Noldor, antes de que hubiera rencor entre los hijos de Finwë; y la voz de Fingon resono en las hondonadas luctuosas que hasta ese momento nada habian escuchado, excepto gritos de miedo y de dolor.
Asi encontro Fingon lo que buscaba. Porque de pronto, por encima de el, lejana y debil, una voz se unio a la cancion, y respondio con una llamada. Era Maedhros que cantaba en medio del tormento. Pero Fingon trepo hasta el pie del precipicio desde el que colgaba el hijo de Fëanor y no pudo seguir adelante; y lloro cuando vio la crueldad del ardid de Morgoth. Entonces Maedhros, sumido en una angustia sin esperanza, rogo a Fingon que le disparara con el arco; y Fingon saco una flecha y tendio el arco. Y al ver que no habia esperanza mejor, clamo a Manwë diciendo:
—¡Oh, Rey, a quien todos los pajaros son caros, apresura ahora esta lanza emplumada y muestra alguna piedad por los Noldor!

Fingon liberando a Maedhros cortandole la mano (click para ampliar)
Ahora, mientras Fingon tendia todavia el arco, desde los aires altos descendio Thorondor, Rey de las Aguilas, la mas poderosa de cuantas aves haya habido, con alas de una envergadura de treinta brazas; y deteniendo la mano de Fingon, subio volando con el y lo transporto hasta el muro de piedra donde colgaba Maedhros. Pero Fingon no pudo aflojar la banda forjada en el infierno que sujetaba la muñeca, ni romperla, ni desprenderla de la roca. Por tanto, una vez mas, adolorido, Maedhros le rogo que le diera muerte; pero Fingon le corto la mano por sobre la muñeca, y Thorondor los llevo a ambos de regreso a Mithrim.
dilluns, 16 de juny del 2008
Se ha dicho que Fëanor y sus hijos fueron los primeros de los Exiliados en llegar a la Tierra Media, y desembarcaron en el yermo de Lammoth, el Gran Eco, en las costas extremas del Estuario de Drengist.
Y al poner pie los Noldor en la playa, sus gritos chocaron con las colinas y se multiplicaron, de modo que un clamor de incontables voces poderosas llego a todas las costas del norte; y el ruido del incendio de las naves en Losgar se traslado por los vientos del mar como el tumulto de una colera terrible, y a lo lejos, todos los que oyeron el sonido, quedaron azorados.
Ahora bien, no solo Fingolfin, a quien Fëanor habia abandonado en Araman, vio las llamas de ese incendio, sino tambien los Orcos y los vigias de Morgoth.
No hay cuento que diga lo que penso Morgoth en lo intimo de su corazon ante la nueva de que Fëanor, su mas amargo enemigo, habia traido consigo un ejercito del oeste. Puede que no le temiera demasiado, porque no habia probado todavia las espadas de los Noldor; y pronto se vio que intentaria rechazarlos y devolverlos al mar.
Bajo las frias estrellas, antes de que se levantara la Luna, las huestes de Fëanor avanzaron a lo largo del prolongado Estuario de Drengist, que horadaba las Colinas del Eco de Ered Lomin, y pasaron asi de las costas a la gran tierra de Hithlum; y llegaron por fin al gran lago de Mithrim, y acamparon en el lugar que tiene este mismo nombre, alzando las tiendas en la orilla septentrional.

El Estuario de Drengist (click para ampliar)
Notese el personaje que sale en la imagen, es Tuor, un protagonista de mas adelante.
Pero el ejercito de Morgoth, alborotado por el tumulto de Lammoth y la luz del incendio de Losgar, avanzo por los pasos de Ered Wethrin, las Montañas de la Sombra, y ataco de subito a Fëanor, antes de que el campamento estuviese del todo levantado y defendido; y alli, en los campos grises de Mithrim, se libro la Segunda Batalla de las Guerras de Beleriand. Dagor—nuin—Giliath se la llamo, la Batalla bajo las Estrellas, porque la Luna no se habia elevado todavia; y fue muy afamada en los cantos.
Los Noldor, aunque excedidos en numero y sorprendidos de improviso, no tardaron en imponerse, pues la luz de Aman no se les habia nublado todavia en los ojos, y eran fuertes y rapidos, furiosos si los arrebataba la colera, y de espadas largas y terribles.
Los Orcos huyeron delante de ellos, y fueron expulsados de Mithrim en medio de una gran matanza y perseguidos por sobre las Montañas de la Sombra hasta la gran llanura de Ard-galen, al norte de Dorthonion. Allí los ejercitos de Morgoth, que habian avanzado hacia el sur al Valle del Sirion y sitiado a Cirdan en los Puertos de las Falas, acudieron a ayudarlos, y quedaron atrapados en la ruina de los Orcos.
Porque Celegorm hijo de Fëanor, advirtiendo que habian llegado, los ataco de flanco con una parte de las huestes elficas, y bajando sobre ellos desde las colinas proximas a Eithel Sirion, los empujo hasta el Marjal de Serech. Malas por cierto fueron las nuevas que por fin llegaron a Angband, y Morgoth se sintio consternado. Diez dias duro esa batalla, y de todas las huestes que habia destinado a la conquista de Beleriand solo regreso un puñado de sobrevivientes.
No obstante, habia razones para que sintiera una gran alegria, pero el no las conocio hasta despues de un tiempo.
Porque Fëanor, arrastrado por la fuña, no quiso detenerse, y se precipito detras del resto de los Orcos, pensando asi llegar hasta el mismo Morgoth; y rio fuerte mientras esgrimia la espada, contento por haber desafiado la colera de los Valar y los males del camino y por ver llegada al fin la hora de la venganza.
Nada sabia de Angband ni de la gran fuerza defensiva que tan de prisa habia preparado Morgoth; pero aun cuando lo hubiera sabido, no habria cambiado de planes, pues estaba predestinado, consumido por la llama de su propia colera.
Asi fue que se adelanto demasiado a la vanguardia de su ejercito; y los siervos de Morgoth se volvieron para acorralarlo, y de Angband salieron unos Balrgos que se sumaron al ataque.

Fingon y Gothmog, el Señor de los Balrgos, en la batalla de la Nirnaeth Arnoediad, sucedida años despues (click para ampliar)
Alli, en los confines de Dor Daedeloth, la tierra de Morgoth, Fëanor fue rodeado junto con unos pocos amigos.Largo tiempo continuo luchando inquebrantable, aunque estaba envuelto en fuego y con multiples heridas. Pero por fin lo echo por tierra Gothmog, Señor de los Balrogs.
Alli habria perecido, si en ese momento sus hijos no hubieran acudido a ayudarlo; y los Balrogs lo dejaron, y volvieron a Angband.
Entonces los hijos levantaron a su padre y lo cargaron de vuelta a Mithrim. Pero al acercarse a Eithel Sirion, Fëanor ordeno que se detuvieran; porque estaba mortalmente herido, y sabia que le habia llegado la hora. Y desde las laderas de Ered Wethrin, contemplando por ultima vez las cumbres lejanas de Thangorodrim, las mas poderosas de las torres de la Tierra Media, supo con la presciencia de la muerte que jamas poder alguno de los Noldor podria derribarla; pero maldijo tres veces el nombre de Morgoth y encomendo a sus hijos atenerse al juramento y vengar la muerte del padre.
Entonces murio;
Asi acabo el mas poderoso de los Noldor, por cuyas hazañas obtuvieron a la vez la mas alta fama y la mas pesada afliccion.
dimecres, 4 de juny del 2008
Y Fingolfin y su pueblo vieron la luz desde lejos, roja bajo las nubes; y supieron que habian sido traicionados. Estos fueron los primeros frutos de la Matanza de Alqualondë y del Hado de los Noldor.
Entonces Fingolfin, al ver que Fëanor lo abandonaba, para que pereciese en Araman o regresara avergonzado a Valinor, se lleno de amargura; pero ahora deseaba como nunca llegar de algun modo a la Tierra Media y volver a encontrarse con Fëanor.
dimecres, 21 de maig del 2008
Asi por ultimo los Teleri fueron vencidos, y gran parte de los marineros que vivian en Alqualondë fueron muertos vilmente. Porque la desesperacion habia vuelto feroces a los Noldor, y los Teleri contaban con menos gente y casi no tenian otras armas que unos arcos delgados. Entonces los Noldor se apoderaron de los navios blancos y cada remo fue manejado por el mejor tripulante con que pudieron contar, y se alejaron hacia el norte a lo largo de la costa.
De la Matanza de los Hermanos de Alqualondë se dice algo mas en el lamento llamado Noldolante, la Caida de los Noldor, que Maglor compuso antes de perderse.
No obstante, la mayor parte de los Noldor logro escapar, y cuando ceso la tormenta, mantuvieron el rumbo, algunos en barco y otros por tierra; pero el camino era largo y a medida que avanzaban sobrevenian nuevos males. Despues de haber marchado largo tiempo en la inmensa noche, llegaron por fin a los confines septentrionales del Reino Guardado, en los bordes del desierto baldio de Araman.
Alli vieron de pronto una figura oscura, de pie sobre una roca, que contemplaba la costa desde lo alto. Dicen algunos que era el mismo Mandos, y no un heraldo de Manwë de menor cuantia. Y oyeron una voz alta, solemne y terrible que les ordeno detenerse y prestar oidos. Todos se detuvieron entonces y permanecieron inmoviles, y de extremo a extremo de las huestes de los Noldor se escucho la voz que pronunciaba la maldicion y la profecia denominada la Profecia del Norte y el Hado de los Noldor. Mucho se predijo en palabras oscuras que los Noldor solo comprendieron cuando sobrevinieron los males; pero todos oyeron la maldicion pronunciada contra los que no quisieran quedarse ni solicitar el juicio y el perdon de los Valar.
—Lagrimas innumerables derramareis; y los Valar cercaran Valinor contra vosotros, y os dejaran fuera, de modo que ni siquiera el eco de vuestro lamento pasara por sobre las montañas. Sobre la Casa de Fëanor la colera de los Valar cae desde el Occidente hasta el extremo Oriente, y sobre todos los que los sigan caera del mismo modo. El juramento los impulsara, pero tambien los traicionara, y aun llegara a arrebatarles los mismos tesoros que han jurado perseguir. A mal fin llegara todo lo que empiecen bien; y esto acontecera por la traicion del hermano al hermano, y por el temor a la traicion. Seran para siempre los Desposeídos.
Habeis vertido la sangre de vuestros parientes con injusticia y habeis manchado la tierra de Aman. Por la sangre devolvereis sangre y mas alla de Aman morareis a la sombra de la Muerte. Porque aunque Eru os destino a no morir en Eä, y ninguna enfermedad puede alcanzaros, podeis ser asesinados, y asesinados sereis: por espada y por tormento y por dolor; y vuestro espiritu sin morada se presentara entonces ante Mandos. Allí morareis durante un tiempo muy largo, y añorareis vuestro cuerpo, y encontrareis escasa piedad, aunque todos los que habeis asesinado nieguen por vosotros. Y a aquellos que resistan en la Tierra Media y no comparezcan ante Mandos, el mundo los fatigara como si los agobiara un gran peso, y seran como sombras de arrepentimiento antes que aparezca la raza mas joven. Los Valar han hablado.
Entonces muchos se lamentaron; pero Fëanor endurecio su corazon y dijo:
—Hemos hecho un juramento y no a la ligera. Lo mantendremos. Se nos amenaza con muchos males y no es el menor de ellos la cobardia: pero hay algo que no se dijo: que padezcamos hoy de cobardia, de pusilanimidad o de miedo a la pusilanimidad. Por tanto os digo que seguiremos adelante, y este destino pronostico: que los hechos que hagamos seran temas de muchas canciones hasta los ultimos dias de Arda.
Pero los hijos de Finarfin no estaban con el, pues no quisieron abandonar a los hijos de Fingolfin; y todo el pueblo de Fingolfin siguio adelante, aun sintiendose empujado por la gente de su propio linaje y por la voluntad de Fëanor, y temiendo enfrentar el juicio de los Valar.
Los Noldor llegaron por fin al norte de Arda; y vieron los primeros dientes del hielo que flotaba en el mar, y supieron que estaban acercandose al Helcaraxë. Porque entre la Tierra de Aman que en el norte se curvaba hacia el este, y las costas orientales de Endor (la Tierra Media) que llevan hacia el oeste, habia un estrecho angosto por el que fluian juntas las aguas heladas del Mar Circundante y las olas del Belegaer, y habia vastas nieblas y vapores de frio mortal, y en las corrientes marinas navegaban colinas estruendosas de hielo, y el hielo crujia bajo el agua. Asi era el Helcaraxë, y nadie habia osado hollarlo todavia, salvo los Valar y Ungoliant.
Por tanto Fëanor hizo alto y los Noldor discutieron que camino seguir. Pero el frio y la niebla viscosa que el fulgor de las estrellas no podia horadar, empezaron muy pronto a atormentarlos, y muchos lamentaron haber tomado ese camino, y empezaron a murmurar, especialmente los que seguian a Fingolfin, maldiciendo a Fëanor y acusandolo de ser la causa de todos los males de los Eldar. Pero Fëanor, enterado de todo lo que se decia, se reunio en consejo con sus hijos; y les parecio que solo dos caminos podian llevarlos lejos de Araman, y llegar asi a Endor:
Por los estrechos o por barco.
Pero al Helcaraxë lo consideraron infranqueable, y los barcos no eran suficientes.
divendres, 9 de maig del 2008
Por fin, despues de un prolongado debate, prevalecio Fëanor, y a la mayor parte de los Noldor alli reunidos inflamo con el deseo de nuevas cosas y paises extraños. Por tanto, cuando Finarfin hablo aun otra vez pidiendo reflexion y tiempo, un gran grito se alzo:
—¡No, partamos!—. Y sin dilacion Fëanor y sus hijos se prepararon para emprender la marcha.
A los Valar les ofendia que se los hubiese acusado de malas intenciones para con los Eldar, o de que retuvieran a alguien por la fuerza. Ahora observaban y esperaban, porque no creian todavia que Fëanor pudiera someter a los Noldor. Y en verdad cuando Fëanor empezo a dar ordenes a los Noldor para ponerse en camino, las discusiones comenzaron. Porque aunque habia persuadido a la asamblea de que era necesario partir, no todos pensaban que Fëanor tuviese que ser el Rey. Fingolfin y sus hijos eran los mas amados, y los de su casa y la mayor parte de los habitantes de Tirion se negaron a abandonar a Fingolfin, si el los acompañaba; y asi por fin, como dos huestes separadas, emprendieron los Noldor el amargo camino.
Fëanor y sus seguidores iban a la vanguardia, pero la hueste mayor iba detras, fiel a Fingolfin; y este marchaba de mala gana y solo porque se lo pedía Fingon, su hijo, y porque no queria separarse de su pueblo que ansiaba partir, ni dejarlos librados a los precipitados consejos de Fëanor. Tampoco olvidaba lo que habia dicho ante el trono de Manwë.
Pero mientras resonaba la trompeta y salia Fëanor por las puertas de Tirion, llego por fin un mensajero de Manwë diciendo:
—A la locura de Fëanor se opone sólo mi consejo. ¡No partais! Porque es mala hora, y vuestro camino os conduce a una pesadumbre que no preveis. Ninguna ayuda os prestaran los Valar en esta empresa; pero tampoco os la entorpeceran; porque esto os digo: como vinisteis aqui libremente, libremente partireis.
Pero tu, Fëanor, hijo de Finwë, por tu juramento estas exiliado. Aprenderas en la amargura que Melkor ha mentido. Vala es, dices. Pues entonces has jurado en vano, porque a ninguno de los Valar puedes vencer ahora ni nunca dentro de las estancias de Eä, ni aunque Eru, a quien nombras, te hubiera hecho tres veces mas grande de lo que eres.
Entonces Fëanor, volviendose al heraldo, grito:
—Di esto a Manwë Sulimo, Ilustre Rey de Arda: si Fëanor no puede destruir a Morgoth, cuando menos no vacila en atacarlo, ni se queda sentado y lamentandose. Y quiza haya puesto Eru en mi un fuego mayor que el que tu sospechas. Al menos abrira tal herida al Enemigo de los Valar que aun los poderosos reunidos en el Anillo del Juicio se asombraran al oirlo. Si, al fin me seguiran. ¡Adios!

Las naves de los Teleri (click para ampliar)
Conducia ahora Fëanor a los Noldor hacia el norte, pues ante todo queria seguir a Morgoth. Pero al irse enfriando la mente de Fëanor y cobrando tino, entendio demasiado tarde que esas grandes huestes nunca sobrepasarian las largas leguas hacia el norte, ni cruzarian los mares, excepto con la ayuda de una flota. Por tanto, resolvio persuadir a los Teleri, aquellos Eldar que vivian en la costa, siempre amigos de los Noldor, de que se les unieran.
Pero de cuanto pudo decir nada movio a los Teleri. Estaban en verdad apenados por la partida de parientes y viejos amigos, y parecian mas dispuestos a disuadirlos que a prestarles ayuda; y no quisieron prestar ningun barco, ni ayudar a construirlo contra la voluntad de los Valar.
Fëanor se alejo entonces, y ya fuera de los muros de Alqualondë se sintio acosado por negros pensamientos, hasta que sus huestes estuvieron reunidas. Cuando juzgo que contaba con tropas suficientes marcho hacia el Puerto de los Cisnes y se puso a dar ordenes a los barcos alli anclados y a apoderarse de ellos por la fuerza.
Pero los Teleri se le resistieron y arrojaron a muchos Noldor al mar. Entonces se desenvainaron las espadas y se desencadeno una amarga batalla en los barcos y en los muelles y malecones iluminados por lamparas, y hasta sobre el gran arco de las puertas.
Tres veces la gente de Fëanor fue rechazada y muchos murieron de ambos bandos; pero la vanguardia de los Noldor recibio el socorro de Fingon con los primeros de la hueste de Fingolfin, que al llegar y descubrir que se libraba una batalla en la que moria gente de su propio linaje, se unieron a ella sin conocer bien el motivo de la lucha; algunos creyeron que los Teleri intentaban impedir la marcha de los Noldor por orden de los Valar.
divendres, 25 d’abril del 2008
Entonces Fëanor se levanto, y alzando la mano ante Manwë, maldijo a Melkor llamandolo Morgoth, Negro Enemigo del Mundo; y desde entonces y para siempre los Eldar solo lo conocieron por ese nombre.
Muchos alli se afligieron por el dolor de Fëanor, pero la perdida por el sufrida no era suya solamente; y Yavanna lloro junto al monticulo, temiendo que la Oscuridad devorara para siempre los ultimos rayos de la Luz de Valinor. Porque aunque los Valar aun no entendian del todo que pasaba, advertian que Melkor habia pedido ayuda a algo que procedia de mas alla de Arda.
Y Morgoth, libre otra vez, reunio a todos los sirvientes que pudo encontrar y se encamino a las ruinas de Angband. Alli cavo de nuevo unas vastas cavernas y mazmorras, y por encima de las puertas levanto las cumbres triples de Thangorodrim, y enrosco para siempre alrededor una espesa emanacion de humo oscuro. Las huestes de bestias y demonios llegaron a ser alli innumerables, y la raza de los Orcos, criada muchos años atras, crecio y se multiplico en la entrañas de la tierra.
Y forjo una gran corona de hierro, y se llamo a si mismo Rey del Mundo. Como señal de esto, engarzo en la corona los Silmarils.

Angband y las torres triples de Thangorodrim (click para ampliar)
Entonces, de pronto, aparecio Fëanor en la ciudad y convoco a todos a la ilustre corte del rey en la cima de Tuna.
Fëanor hablo sobre todo de Morgoth, con odio y colera, y sin embargo, casi todo cuanto dijo procedia de las mentiras de Morgoth mismo; pero Fëanor, transido de dolor por el asesinato de su padre y de angustia por el robo de los Silmarils, reclamo el reinado sobre todos los Noldor, desde que Finwë estaba muerto, y desprecio los decretos de los Valar.
Largamente hablo, instando siempre a los Noldor a que lo siguieran, y a ganar ellos mismos la libertad y grandes reinos en las tierras del este, antes de que fuera demasiado tarde; porque repetia las mentiras de Melkor, que los Valar los habian engañado y pretendian mantenerlos cautivos.
—Hermoso sera el fin —exclamo Fëanor—, aunque largo y aspero el camino! ¡Decid adios al sometimiento! ¡Pero decid adios tambien a la holgura! ¡Decid adios a los debiles! ¡Decid adios a vuestros tesoros! Porque iremos mas lejos que Oromë, soportaremos mas durezas que Tulkas: nunca dejaremos de intentarlo. ¡Tras Morgoth hasta el fin de la Tierra! Combatiremos contra el y nuestro odio sera imperecedero. Pero cuando lo hayamos conquistado y recuperemos los Silmarils, nosotros y solo nosotros seremos los señores de la Luz inmaculada y amos de la beatitud y la belleza de Arda. ¡Ninguna otra raza nos despojara!
Entonces pronuncio Fëanor un terrible juramento. Los siete hijos se acercaron a el de un salto y juntos hicieron el mismo voto, y rojas como la sangre brillaron las espadas al resplandor de las antorchas. Era un juramento que nadie puede quebrantar ni nadie ha de pronunciar, aun en nombre de Iluvatar, y pidieron para ellos la Oscuridad Sempiterna si no lo cumplian; y a Manwë nombraron como testigo, y a Varda, y a la montaña sagrada de Taniquetil, prometiendo perseguir con odio y venganza hasta el fin del Mundo a Vala, Demonio, Elfo u Hombre aun no nacidos, o a cualquier otra criatura, grande o pequeña, buena o mala, a la que el tiempo diese origen desde ahora hasta la consumacion de los dias, que guardara, tomara o arrebatara uno de los Silmarils de Fëanor.
Y los Noldor quedaron atados.
dimecres, 16 d’abril del 2008
Se dice que cuando Fëanor y Fingolfin estaban ante Manwë, las luces de los Arboles se mezclaron, y en la silenciosa ciudad de Valmar hubo un fulgor de plata y oro. Y a esa misma hora precisa Melkor y Ungoliant llegaron precipitados a los campos de Valinor como la sombra de una nube oscura que pasa sobre la tierra iluminada por el sol; y llegaron ante el verde monticulo de Ezellohar.
Entonces la No—luz de Ungoliant subio hasta las raices de los Arboles, y Melkor salto sobre el monticulo; y con su lanza negra hirio a cada Arbol hasta la medula, los hirio profundamente, y la savia manaba como si fuese sangre y se derramo por el suelo.
Pero Ungoliant la absorbia y yendo de Arbol a Arbol aplicaba el pico negro a las heridas hasta que quedaron desecadas; y el veneno de Muerte que habia en ella penetro en los tejidos y los marchito: raiz, ramas y hojas; y murieron. Y ella aun tenia sed, y yendo a las Fuentes de Varda, bebio de ellas hasta dejarlas secas; pero eructaba vapores negros mientras bebia, y se hincho hasta tener una forma tan grande y espantosa que Melkor sintio mucho miedo.
La Luz menguo; pero la Oscuridad que sobrevino no fue tan solo perdida de luz. Fue una Oscuridad que no parecia una ausencia, sino una cosa con sustancia: pues en verdad habia sido hecha maliciosamente con la materia de la Luz, y tenia poder de herir el ojo y de penetrar el corazon y la mente, y de estrangular la voluntad misma.
Cuando la Oscuridad hubo pasado, ya era tarde: Melkor se habia ido, y la venganza estaba consumada.

Mapa de la Tierra Media (click para ampliar y ver con detalle)
Yavanna hablo ante los Valar, diciendo: —La Luz de los Arboles se ha ido, y ahora vive solo en los Silmarils de Fëanor. ¡Previsor ha sido! Aun para los mas poderosos bajo la egida de Iluvatar hay una obra que solo pueden llevar a cabo una unica vez. Di ser a la Luz de los Árboles, y en los confines de Eä nunca mas podre hacerlo. Sin embargo, si yo dispusiese de un poco de esa luz, podria devolver la vida a los Arboles antes de que las raices se corrompieran; y entonces nuestras heridas tendrian remedio, y la malicia de Melkor quedaria confundida.
Fëanor hablo entonces y grito amargamente: —Para los pequeños, como para los mayores, hay siempre algo que solo pueden hacer una vez; y luego el corazon ha de reposar. Puede que sea posible abrir mis joyas, pero nunca otra vez hare otras parecidas; y si he de romperlas, se me orompera el corazón y morire; el primero de entre todos los Eldar en Aman.
—No el primero —dijo Mandos, pero nadie entendio estas palabras; y una vez mas hubo silencio mientras Fëanor meditaba en la oscuridad.
Entonces Fëanor vocifero: —No lo hare de propia voluntad. Pero si los Valar me obligan, sabre entonces con seguridad que Melkor es como ellos.
Y Mandos dijo: —Has hablado—. Y Nienna se puso en pie y fue a Ezellohar, y echo atras la capucha gris y lavo con lagrimas las inmundicias de Ungoliant; y canto doliendose de la amargura del mundo y la Injuria de Arda.
Pero mientras Nienna aun se lamentaba, llegaron mensajeros de Formenos, y eran gente de los Noldor que traian nuevas de infortunio.
Porque contaron como una ciega Oscuridad habia avanzado hacia el norte, y en medio de ella se movia cierto poder para el que no habia nombre, y la Oscuridad salia de el mismo.
Pero Melkor tambien estaba alli, y fue a la casa de Fëanor, y mato a Finwë, Rey de los Noldor, delante de las puertas, y derramo la primera sangre en el Reino Bendecido; porque solo Finwë no habia huido del horror de lo Oscuro. Y contaron que Melkor habia quebrantado la fortaleza de Formenos y se habia apoderado de todas las joyas de los Noldor que alli estaban guardadas; y los Silmarils habian desaparecido.
diumenge, 6 d’abril del 2008
Cuando Manwë oyo que camino habia seguido Melkor, le parecio evidente que se proponia escapar a sus viejas fortalezas al norte de la Tierra Media.
Melkor habia pasado en secreto alejandose hacia el sur. Porque era aun como uno de los Valar. Asi sin ser visto, llego por fin a la region oscura de Avathar.
Y alli, en Avathar, secreta y desconocida, Ungoliant habia construido su morada.
Los Eldar no sabian de donde venia ella; pero han dicho algunos que hace ya muchas edades descendio desde la oscuridad que esta mas alla de Arda, cuando Melkor miro por primera vez con envidia el Reino de Manwë, y que en el principio ella fue uno de aquellos que el corrompio para que lo sirvieran.
Pero ella habia renegado de su Amo en el deseo de convertirse en dueña de su propia codicia, apoderandose de todas las cosas para asi alimentar su propio vacio.
Vivia en una hondonada y habia tomado la forma de una araña monstruosa, tejiendo sus negras telas en una hendidura de las montañas. Alli absorbia toda la luz y la devolvia como una red oscura de asfixiante lobreguez, hasta que ya no le llegaba ninguna luz; y estaba Hambrienta.
Entonces vino Melkor a Avathar y la busco hasta encontrarla; y adopto nuevamente la forma que habia tenido como tirano de Utumno: un oscuro Señor, alto y terrible. Esta forma la conservo para siempre.
Melkor y Ungoliant discutieron la venganza que el habia planeado y Melkor le dijo:
—Haz lo que pido; si aun estas hambrienta cuando todo este consumado, te dare entonces lo que tu codicia exija. Si, con ambas manos—
Hizo esta promesa a la ligera, como siempre; y se reia en secreto. De esta manera el ladron mayor le tendio una trampa al ladron menor.
Entonces Melkor rio muy alto y se echo a correr saltando por las largas pendientes occidentales; y Ungoliant iba con el y la oscuridad los cubria.

Melkor y Ungoliant (click para ampliar)
En Valinor era entonces tiempo de festividad, como Melkor sabia bien.
Esta era la hora, y Manwë habia decretado una fiesta mas gloriosa que ninguna celebrada antes desde la llegada de los Eldar a Aman.
Asistieron los Vanyar, y asistieron los Noldor de Tirion, y acudieron juntos los Maiar, y los Valar lucian toda su belleza y majestad.
Fëanor habia venido por cierto, porque solo a el, Manwë le habia ordenado asistencia; pero Finwë no se presento, ni ningun otro de los Noldor de Formenos. Porque, dijo Finwë:
—En tanto dure el destierro impuesto a mi hijo, y no pueda presentarse en Tirion, me privo a mi mismo de la corona y no he de reunirme con mi pueblo.—
Y Fëanor llego vestido de fiesta y no llevaba ornamento alguno, ni plata, ni oro, ni gemas; y se nego a que los Valar y los Eldar contemplaran los Silmarils, y los dejo guardados en Formenos, en la camara de hierro.
No obstante, se encontro con Fingolfin ante el trono de Manwë y se reconcilio con el, de palabra; y Fingolfin no intento desenvainar la espada. Tendio la mano a Fingolfin diciendo:
—Tal como lo prometi, lo hago ahora. Salgo en tu descargo y no recuerdo ya ofensa alguna.
Entonces Fëanor le tomo la mano en silencio; pero Fingolfin dijo:
—Medio hermano por la sangre, hermano entero sere por el corazon. Tu conduciras y yo te seguire. Que ninguna querella nos divida.
—Te oigo —dijo Fëanor—. Asi sea.— Pero nadie sabia el posible significado de esas palabras.
dijous, 27 de març del 2008
A los Valar no se les habia escapado por cierto la inquietud de los Noldor, pero la semilla de esta inquietud habia sido sembrada en la oscuridad; y, como Fëanor fue quien primero hablo en contra de los Valar, estos creyeron que el era el promotor del descontento, pues tenia reputacion de obstinado y arrogante, aunque todos los Noldor eran ahora orgullosos.
Los Valar habian traido a los Eldar a aquellas tierras sin quitarles la libertad, y eran dueños de morar en ella o de partir; y aunque juzgaran que la partida era una locura, no la impedirian.
Pero ahora la conducta de Fëanor no podia pasarse en silencio, y los Valar estaban enfadados y afligidos; y Fëanor fue llamado a comparecer ante ellos a las puertas de Valmar, para que respondiera de todas sus palabras y actos.
Entonces, por fin, la raiz quedo al desnudo, y revelada la malicia de Melkor. Pero no se considero que Fëanor no tuviera culpa, porque el habia sido el que quebrantara la paz en Valinor y desenvainara la espada contra su pariente; y Mandos le dijo:
—Tu hablas de esclavitud. Si esclavitud es en verdad, no puedes escaparte; porque Manwë es Rey de Arda y no solo de Aman. Y esa accion fue contra la ley, fuera en Aman o no. Por tanto, este juicio se dicta ahora: por doce años abandonaras Tirion, donde se hablo de esta amenaza. En ese tiempo reflexiona y recuerda quien y que eres. Pero al cabo de ese tiempo, este asunto quedara saldado y enderezado, si hay gente que este dispuesta a liberarte.
Entonces Fingolfin dijo: —Yo liberare a mi hermano—. Pero Fëanor no dio respuesta alguna alli ante los Valar. En seguida se volvio y abandono el consejo y partio de Valmar.
Fëanor (click para ampliar)
Junto con el partieron al destierro sus siete hijos, y al norte de Valinor construyeron una plaza fuerte y camaras de tesoros; y alli, en Formenos, se atesoro un gran numero de gemas, y tambien armas, y los Silmarils fueron guardados en una camara de hierro.
Alli fue tambien Finwë, el rey, por causa del amor que profesaba a Fëanor; y Fingolfin goberno a los Noldor en Tirion.
Asi, las mentiras de Melkor se hicieron verdad en apariencia, aunque Fëanor, con su propia conducta, habia sido causa de que esto ocurriese; y la amargura que Melkor habia sembrado subsistio, y sobrevivio todavia mucho tiempo entre los hijos de Fingolfin y Fëanor.
[...]
Al saber Melkor que sus maquinaciones habian sido descubiertas, se escondio y se traslado de sitio en sitio como una nube en las colinas. Partio entonces avergonzado, porque el mismo estaba en peligro y no veia llegado aun el momento de la venganza.
Asi Melkor abandono Valinor y por un tiempo los Dos Arboles volvieron a brillar sin sombra, y la tierra se colmo de luz.
Pero los Valar quisieron en vano tener nuevas de su enemigo; y como una nube alejada y cada vez mas alta, llevada por un lento viento helado, una duda empañaba ahora ula alegria de los habitantes de Aman, pues tenian miedo de un daño desconocido que aun podia acaecerles.
dimarts, 18 de març del 2008
Fingolfin, el segundo hijo de Finwë, de la raza de los Noldor, era el mas fuerte, el mas firme y el mas valiente de los Eldar.
Tenia como hermano a Finarfin, y como medio hermano a Fëanor, el mas poderoso en habilidades de mano y de palabra y creador de los Silmarils, las joyas portadoras de la luz de Valinor; y su espiritu ardia como una llama.
Ilustres principes fueron Fëanor y Fingolfin, honrados por todos en Aman; pero ahora se habian vuelto orgullosos y celosos de los derechos y los bienes de cada uno.
Entonces Melkor disemino nuevas mentiras en Eldamar, y a Fëanor le llego el rumor de que Fingolfin y sus hijos planeaban usurpar el trono de Finwë y el mayorazgo de Fëanor.
Asi, con mentiras y malignos rumores y falsos consejos, Melkor incito a los Noldor a que lucharan; y de esas disputas llego con el tiempo el fin de los dias ilustres de Valinor y la declinacion de su antigua gloria. Porque Fëanor empezó ahora a pronunciarse abiertamente contra los Valar, clamando a voces que abandonaria Valinor para volver al mundo de fuera, y que libraria a los Noldor del sojuzgamiento, si ellos estaban dispuestos a seguirlo.

Pero Fingolfin corrio al palacio de Finwë y se le puso delante diciendo:
—Rey y padre, ¿no refrenaras el orgullo de nuestro hermano, Curufinwë, demasiado bien llamado Espiritu de Fuego? ¿Con que derecho habla en nombre de todo nuestro pueblo como si fuera el rey? Tu fuiste quien ya hace mucho aconsejo a los Quendi que aceptaran el llamamiento de los Valar a Aman. Tu fuiste quien condujo a los Noldor por el largo camino a traves de los peligros de la Tierra Media a la luz de Eldamar. Si no te arrepientes ahora, tienes cuando menos dos hijos que honran tus palabras.
Pero mientras todavia hablaba Fingolfin, entro Fëanor en la camara, armado de arriba abajo: un alto yelmo en la cabeza, y al costado una poderosa espada.
—De modo que es como lo habia adivinado —dijo—. Mi medio hermano se me adelanta al encuentro de mi padre en este como en todo otro asunto.— Luego, volviendose hacia Fingolfin, desenvaino la espada y grito: —¡Fuera de aqui y ocupa el lugar que te cuadra!
Fingolfin se inclino ante Finwë y sin decir una palabra, y evitando mirar a Fëanor, abandono el aposento.
Pero Fëanor lo siguio, y lo detuvo a las puertas de la casa del rey; y apoyo la punta de la brillante espada contra el pecho de Fingolfin.
—¡Mira, medio hermano! —dijo—. Esto es mas afilado que tu lengua. Trata solo una vez mas de usurpar mi sitio y el amor de mi padre y quiza librare a los Noldor del que ambiciona convertirse en conductor de esclavos.
Muchos escucharon estas palabras, porque la casa de Finwë estaba en la gran plaza bajo la Mindon; pero tampoco esta vez Fingolfin respondio, y avanzando en silencio entre la multitud fue en busca de Finarfin, su hermano.


