dimarts, 18 de març del 2008

La historia de Fingolfin (I)

Fingolfin, el segundo hijo de Finwë, de la raza de los Noldor, era el mas fuerte, el mas firme y el mas valiente de los Eldar.

Tenia como hermano a Finarfin, y como medio hermano a Fëanor, el mas poderoso en habilidades de mano y de palabra y creador de los Silmarils, las joyas portadoras de la luz de Valinor; y su espiritu ardia como una llama.

Ilustres principes fueron Fëanor y Fingolfin, honrados por todos en Aman; pero ahora se habian vuelto orgullosos y celosos de los derechos y los bienes de cada uno.

Entonces Melkor disemino nuevas mentiras en Eldamar, y a Fëanor le llego el rumor de que Fingolfin y sus hijos planeaban usurpar el trono de Finwë y el mayorazgo de Fëanor.
Asi, con mentiras y malignos rumores y falsos consejos, Melkor incito a los Noldor a que lucharan; y de esas disputas llego con el tiempo el fin de los dias ilustres de Valinor y la declinacion de su antigua gloria. Porque Fëanor empezó ahora a pronunciarse abiertamente contra los Valar, clamando a voces que abandonaria Valinor para volver al mundo de fuera, y que libraria a los Noldor del sojuzgamiento, si ellos estaban dispuestos a seguirlo.



La ciudad de Valinor (click para ampliar)


Pero Fingolfin corrio al palacio de Finwë y se le puso delante diciendo:

—Rey y padre, ¿no refrenaras el orgullo de nuestro hermano, Curufinwë, demasiado bien llamado Espiritu de Fuego? ¿Con que derecho habla en nombre de todo nuestro pueblo como si fuera el rey? Tu fuiste quien ya hace mucho aconsejo a los Quendi que aceptaran el llamamiento de los Valar a Aman. Tu fuiste quien condujo a los Noldor por el largo camino a traves de los peligros de la Tierra Media a la luz de Eldamar. Si no te arrepientes ahora, tienes cuando menos dos hijos que honran tus palabras.

Pero mientras todavia hablaba Fingolfin, entro Fëanor en la camara, armado de arriba abajo: un alto yelmo en la cabeza, y al costado una poderosa espada.

—De modo que es como lo habia adivinado —dijo—. Mi medio hermano se me adelanta al encuentro de mi padre en este como en todo otro asunto.— Luego, volviendose hacia Fingolfin, desenvaino la espada y grito: —¡Fuera de aqui y ocupa el lugar que te cuadra!

Fingolfin se inclino ante Finwë y sin decir una palabra, y evitando mirar a Fëanor, abandono el aposento.
Pero Fëanor lo siguio, y lo detuvo a las puertas de la casa del rey; y apoyo la punta de la brillante espada contra el pecho de Fingolfin.
—¡Mira, medio hermano! —dijo—. Esto es mas afilado que tu lengua. Trata solo una vez mas de usurpar mi sitio y el amor de mi padre y quiza librare a los Noldor del que ambiciona convertirse en conductor de esclavos.

Muchos escucharon estas palabras, porque la casa de Finwë estaba en la gran plaza bajo la Mindon; pero tampoco esta vez Fingolfin respondio, y avanzando en silencio entre la multitud fue en busca de Finarfin, su hermano.